
Recuerdo aún aquellas palabras, parece como si no quisieran marcharse de mi cabeza, algo extraño porque soy una persona muy despistada y todo se me olvida. Pero hay momentos, palabras, sentimientos, sensaciones, personas... Que nunca se olvidan. A lo mejor no por el hecho de un recuerdo feliz o desgraciado, simplemente por haber marcado un antes y un después en nuestras vidas, por enseñarnos otra forma de mirar las cosas, por mostrarnos una cara del mundo que quizás solo estaba olvidada, por recordarnos el valor de ciertas pequeñeces del día a día que merece la pena valorar tanto como cualquier otra.
Es horrible despertar un día y sentir que todo aquello que apreciabas era falso.
Aunque realmente no te das cuenta de la noche a la mañana, no quieres creertelo que es diferente; confías tanto en alguien que no puedes imaginarte que de verdad te esté haciendo eso, le buscas mil justificaciones, te duele tanto admitir que todo el mundo tiene razón que hasta llegas a ocultar cosas para que la mentira parezca verdad, tan solo te encantaría estar equivocada pero en el fondo sabes que no, no quieres que esa persona te falle o puede que es que no seas capaz de imaginar el porque de sus acciones, "porque conmigo es diferente", pero en realidad no.
Esa persona en la que tanto creías te ha defraudado . No hay más culpable que uno mismo, por confiar, por esperar que alguien pudiese dar el mismo afecto que ella recibe por tu parte.
Pero, ¿como iba a pensar que una persona con la he compartido mil experiencias, tantos sentimientos, muchísimos años de mi vida... podría hacerme algo así?
Bien cierto es aquello de que nunca terminas de conocer a una persona totalmente.