lunes, 1 de agosto de 2011

La historia de las mentiras (Primera parte)




Reírse a estas alturas de aquello me parece insuficiente, mínimamente necesito escribirlo, es que es una historia un tanto peculiar, le puede haber ocurrido a más gente, no lo niego, pero yo aún no conozco a nadie con una historia tan... ¿como decirlo?... ¿irreal? sí, creo que esa es la palabra idónea para describir una de las cosas más fantásticas que me han pasado hasta el día de hoy (fantástica en el sentido de fantasía, no de maravillosa). Realmente me pasó una más increíble aún, pero me tacharéis de mentirosa... contra más la recuerdo más ficción parece; quizás algún día con mucho tiempo libre la cuente, es un tanto larga, digna de una película de Pedro Almodóvar y tiene un pequeño vínculo con esta otra; pero bueno, ahora estamos contando la historia de las mentiras, y como todas las historias esta también tiene un principio, y el comienzo de esta no tiene nada de anormal. Todo empezó el año que empecé a cursar 4º de la E.S.O, lo comencé con buen pie, aunque mis neuronas adolescentes trataban de reinar mi cerebro desde el año anterior, logré contenerlas los dos primeros trimestres de este nuevo curso, el tiempo suficiente hasta que empecé a relacionarme con gente a la que la sociedad llama "inadecuada" y ahora entiendo porqué. Estas nuevas amistades lograron crear cierta influencia rebelde en mí y en mis amigas, en mi defensa tengo que decir que fui la que más resistió a la tentación de "lo inapropiado" pero finalmente mi mente también acabó pervertida por la libertad de hacer lo que te da la gana cuando te da la gana, lo que nadie me dijo es que esto acarrearía a la larga catastróficas consecuencias. Bueno, con lo consiguiente nos encontramos con un grupo de niñas medianamente inocentes y el protagonista de esta historia "el mentiroso". El mentiroso era el repetidor de nuestra clase, de hecho en mi clase la mayoría eran repetidores, pero este era el colmo, tenía cerca de diecinueve años y aún seguía ahí, lo más gracioso es que a parte de molestar, tirar papeleras en llamas por la ventana de la clase, llenar el aula de al lado de post-it y demás actividades similares no hacia otra cosa. Bueno pues no recuerdo a cuento de qué, este personaje acabó cogiendo tal confianza con mi mejor amiga que se llamaban el uno al otro "hermanito" y "hermanita", a raíz de esto yo también empecé a conocerle, más de lo que me hubiese gustado, pero hasta tal punto de llegar a ponerme un mote afectivo por el que me llamaba, "pitufa". Lo cierto es que desde el primer momento que lo vi no me gustó nada, pero no me gusta juzgar a las personas por las primeras impresiones y le di una oportunidad, la peor decisión de mi vida, de la mía y de la de mis amigas porque aquí empieza la verdadera historia de las mentiras. Resultaba que este chico decía que estaba enganchado a la droga, no se atrevía salir de ese mundo pero tenía que hacerlo porque a causa de esto estaba muy enfermo, tenía no se qué en el riñón y lo estaba pasando fatal y para luchar contra el dolor fumaba porros, también vendía droga porque su madre, al parecer, pasaba de él y necesitaba dinero. Nosotras, tan tontamente inocentes, le creímos. ¿Para qué iba a inventarse nadie tan retorcida historia no? o eso pensamos. Movidas por la compasión intentábamos ayudarle como podíamos, escuchándole todas sus penas y paranoias (todas mentiras, claro) y apoyándole y dándole ánimos en todo momento. Digo ánimos porque intentó suicidarse, bueno... claramente hizo el papel, hablando con mi mejor amiga "su hermanita" por el messenger vía webcam, le contaba llorando que le debía una suma considerable de dinero a la persona a la que él le compraba la droga al por mayor para venderla posteriormente, no era la primera vez que le pasaba pero las otras veces se las había apañado trabajando por las noches dando portes, pero esta vez era demasiado dinero y un límite de tiempo reducido para pagarle o se llevaría una buena paliza, acojonado por la situación contaba esta historia mientras se apuntaba la cabeza con una pistola diciendo que se iba a matar. Mi amiga, flipando, logra tranquilizarlo y supongo que aunque ella le hubiese dicho: "Sí, pegate un tiro", no hubiese tenido huevos de hacerlo, ya que todo era un montaje. Bueno, no penséis que nos creíamos todo lo que nos contaba así porque sí, el muy cabrón sabía como mover las piezas para que todo encajase a la perfección, pero lógicamente la verdad, más tarde o más temprano, aparece. Hasta ahora, lo único verídico de todo lo que nos contaba es que tomaba drogas (pero no estaba enganchado) y lo de su riñón pero las drogas no tenían nada que ver, claro cuando de momento empezaba a vomitar sangre, pues empiezas a creertelo. Vale, hasta aquí tampoco es que fuesen mentiras que nos perjudicasen directamente a nosotras, salvo por las noches en vela hablando por teléfono, y lo de saltarnos las clases (que además de por puro placer, también lo hacíamos por hablar con él, porque claro llegaba tarde al instituto por estar dando portes por las noches y nosotras teníamos que echarle la bronca, sí, ya lo sé, patético.) Bueno pero las mentiras más gordas que nos llego a contar creo que fue la de que se sentía una verdadera mierda en este mundo porque por su culpa murió su hermano, al parecer lo llevaba en la moto y no recuerdo que fue lo que paso... pero lo típico... un accidente y el hermano fallece. A todo esto... él, ni tiene ni ha tenido jamás un hermano ni nada parecido, sí , que simpática la historia y que bien llora el hijo de puta. Pero no fue a la única persona que asesinó en sus mentiras, también a su abuela, esta si existía.Una tarde fuimos al rompido a pasar el día todas juntas y él, claro; pasamos un buen día hasta que de momento recibe una llamada, se lleva hablando un rato y empieza a llorar, cuando cuelga le conseguimos sonsacar a duras penas que su abuela (la que según él, era la única persona que le quería.) acababa de morir, no paraba de decir cosas como... y cito textualmente: "Esta vida es una mierda, yo no quiero seguir viviendo, vaya puta mierda de vida que tengo" todo esto llorando a mares, Bueno pues nos llevamos sentados juntos consolándolo, como unas tres horas. Perdimos el autobús a Cartaya con tal de no dejarlo solo.
Hubo más mentiras, pero me puedo llevar escribiendo tres lustros, mejor voy a la parte en la que le pillamos, tengo que decir que ya en este punto estábamos bastante escamadas pero no queríamos desconfiar de nuestro "GRAN AMIGO" ... hasta que volvió a matar a su abuela por error, claro. Nos "vengamos" por llamarlo de alguna manera, nos callamos la boca... el seguía con sus mentiras y enredando la bola, nosotras, le seguimos el royo; todo a su debido tiempo, si queríamos reaccionar... tendríamos que hacerlo bien. Pero no éramos tan retorcidas como él, y por una cosa que pasó, que ya contaré (por que pertenece a la otra historia que dije al principio), pues no aguantamos más y estallamos, pero al parecer conseguimos que se sintiera bastante mal, sobre todo por que sus amigos no tenían ni idea, y todavía se están riendo de él. Acabo comentando que no voy a dar nombres, más que nada porque la historia se fue difundiendo y creó que no es necesario, y si "el mentiroso" la llegase a leer algún día, solo decirle:


" Con todo mi amor, de tu pitufa."


PD: Escrita no parece tanto, he resumido medio año más o menos en "pocas palabras", quizás lo que sentimos en esos momentos no está bien reflejado, ya que han pasado unos dos años de esta. Pero realmente fue algo impactante.

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